España encuentra pocos compradores por 12.000 millones de dólares en subsidios para microchips

Después de enfrentar una importante interrupción de la cadena de suministro durante la pandemia, la Unión Europea y los Estados Unidos están compitiendo para aumentar la producción de chips, con gobiernos ansiosos por reducir la dependencia de países como Taiwán y Corea del Sur.

La Ley Estadounidense de Chips fue aprobada por ambas cámaras del Congreso la semana pasada, incluidos $52 mil millones en subsidios e incentivos para la fabricación nacional de semiconductores, y China está invirtiendo mucho para ponerse al día.

El programa de chips de la Unión Europea ha ganado impulso en países con industrias de semiconductores existentes, poniéndolos en competencia entre sí.

España ha tratado de atraer la fabricación de semiconductores de Taiwán, pero se espera que la empresa elija Alemania, donde el estado oriental de Sajonia ya tiene un gran ecosistema de chips. TSMC, la principal fundición de chips del mundo en Taiwán, ha estado en conversaciones con el gobierno alemán durante más de un año sobre la creación de una fábrica, pero es poco probable que se tome una decisión en el corto plazo.

La antigua Alemania Oriental también recibió un gran impulso en marzo cuando Intel anunció que invertiría 17.000 millones de euros para construir una base de fabricación de última generación en Magdeburg.

Global Foundries y STMicroelectronics dieron a conocer el mes pasado un plan de 5.700 millones de euros para fabricar chips energéticamente eficientes en Francia, mientras que Samsung Electronics, otro líder en semiconductores, planteó una idea de expansión europea hace varios años, pero aún no se ha materializado.

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Sánchez, de España, economista de formación, ve el programa de chips del gobierno como una forma de impulsar la base industrial del país, que se ha reducido desde el cambio de siglo debido a la feroz competencia del extranjero.

La inversión también es importante para abastecer al sector automovilístico español, que es el segundo más grande de Europa y representa alrededor del 10 por ciento del PIB.

Parte del dinero se destinará a proyectos de investigación a través de Microelectrónica IPCEI o Proyectos Importantes de Interés Europeo Común de la Unión Europea. Estos permiten a los gobiernos proporcionar ayuda estatal a pequeños proyectos de investigación.

España puede recibir fondos de la UE del centro de investigación Imec con sede en Bélgica para establecer una línea de producción piloto, según una persona familiarizada con el plan.

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